Adivinanzas difíciles con juegos de palabras
Te la digo y te la digo, te la vuelvo a repetir; te la digo veinte veces y no la sabes decir. ¿Qué es?
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La tela. Está escondida en «te la digo».
Ave tiene en su nombre y llana es su condición; el que no la adivine no tiene mucha razón. ¿Qué es?
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La avellana: «ave» + «llana».
Estoy en medio del mar y no me mojo. ¿Qué soy?
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La letra a, que está en medio de la palabra «mar».
Soy la redondez del mundo; sin mí no puede haber Dios; papas y cardenales sí, pero pontífices no. ¿Qué soy?
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La letra o. Está en «mundo», «Dios» y «pontífices», pero no en «papas» ni en «cardenales».
¿Qué número, si lo cortas por la mitad a lo ancho, se convierte en dos ceros?
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El 8. Cada mitad parece un 0.
¿Cuál es el animal que es dos veces animal?
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El gato, porque es gato y araña.
¿Qué animal anda con las patas sobre la cabeza?
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El piojo.
¿Qué es lo que se hace de noche y no se puede hacer de día?
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Trasnochar.
¿Qué cosa, cuanto más caliente está, más fresca es?
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El pan. El pan recién hecho está caliente y es pan fresco.
El hermano de mi tío, que no es mi tío, ¿quién es?
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Mi papá.
Adivinanzas difíciles clásicas
Dicen que soy rey y no tengo reino; dicen que soy rubio y no tengo pelo; dicen que ando y no me meneo; arreglo relojes sin ser relojero. ¿Quién soy?
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El sol.
Vengo de padres cantores, aunque yo no soy cantor; traigo los hábitos blancos y amarillo el corazón. ¿Qué soy?
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El huevo.
Una dama muy delgada y de palidez mortal, que se alegra y se reanima cuando la van a quemar. ¿Quién es?
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La vela.
Larga y delgadita, tengo un solo ojo y hago vestidos aunque no soy modista. ¿Qué soy?
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La aguja.
Una señora muy enlutada que pasa por el río y no se moja nada. ¿Quién es?
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La sombra.
Mientras más lava, más sucia queda. ¿Qué es?
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El agua.
Cuanto más grande es, menos se ve. ¿Qué es?
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La oscuridad.
Somos muchos hermanitos que en una casa vivimos; si nos rascan la cabeza, al instante nos morimos. ¿Qué somos?
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Los cerillos (los fósforos).
Pequeño como una pera, alumbra la casa entera. ¿Qué es?
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El foco (la bombilla).
Va de pueblo en pueblo y nunca se mueve. ¿Qué es?
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El camino.
Llevo silla y no me siento, llevo freno y no soy carro. ¿Quién soy?
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El caballo (la silla de montar y el freno, la pieza de metal que lleva en la boca).
¿Qué tiene cuatro patas por la mañana, dos al mediodía y tres por la noche?
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El ser humano: gatea de bebé, camina en dos pies de adulto y usa bastón de anciano. Es el famoso enigma de la Esfinge.
Un hombre subió a un árbol que tenía peras. No tomó peras y no dejó peras. ¿Cómo es posible?
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Había dos peras: tomó una y dejó una. No tomó «peras» ni dejó «peras» en plural.
¿Qué es lo que nunca puedes tocar con tu mano izquierda?
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Tu codo izquierdo.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace difícil a una adivinanza?
Normalmente, que la respuesta no está en la descripción sino en las palabras: un sonido parecido («te la» y «tela»), una letra escondida o un doble sentido. Hay que escuchar la adivinanza, no solo imaginarla.
¿Son adecuadas para niños?
A partir de los 9 o 10 años, sí. Para los más pequeños conviene empezar por las adivinanzas para niños, que describen cosas conocidas.
¿Cuál es la adivinanza más difícil de la lista?
Para muchos, la de la letra o («Soy la redondez del mundo…»), porque obliga a pensar en las letras de cada palabra y no en su significado.